Una nueva realidad económica-financiera

 

Antes de partir a la aventura, el capitán  de un nave debe verificar el pronóstico climático y tomar acertadas previsiones. Sin embargo, me pregunto,  ¿cómo deberíamos reaccionar cuando la tormenta nos sorprende en pleno deber?,  sus olas no son contingencias de uno o dos metros, ¿Qué hacer cuando las olas presentan alturas inesperadas, mayores a 24M?, ¿debemos seguir en nuestras rutinarias actividades y solo esperar el desenlace fatal?.

Muchas empresas ecuatorianas, incluyendo a Edity S.A., iniciamos nuestra vida jurídica dentro de este siglo, creciendo circunscritos a un periodo de estabilidad e incluso de crecimiento de la economía local. Fuimos espectadores y no fuimos  muy afectados en la famosa crisis global del 2009, probablemente gracias a no tener moneda propia y  la neo-bonanza en el precio del petróleo que acompaño durante prolongados años al actual gobierno. Sin embargo hoy por hoy, el escenario cambio drásticamente al experimentar una baja histórica en el precio del barril del petróleo.

Al finalizar este trimestre muchos administradores ecuatorianos, reconocemos que no tenemos práctica en manejar la volatilidad, turbulencia e incertidumbre que probablemente rija durante un rango de tiempo que no podemos predecir. Si alguien nos pregunta, ¿Cuánto tiempo durara esta crisis? nuestra respuesta seria; “no finalizara en quince meses”. Entonces nos queda, entender y aceptar que la realidad que conocíamos como normalidad, ya no existe mas y aunque nos guste o no; “Todos lideraremos en una nueva realidad”.

Sin embargo y aunque parezca extraño, puedo testificar que me encuentro vigorizado y asistido de una motivación obstinada y en medio de aguas desconocidas. Es en estas aguas, vital y necesario vivir el liderazgo del que se habla en la biblia, citado en “Romanos 12”.

Los líderes experimentados saben que las olas gigantes y las grandes tormentas, proveen el escenario perfecto para que la grandeza emerja, las aguas nos fuerzan a nuevos niveles de valor y creatividad (no hay opción). Los vientos huracanados demandan un enfoque y decisiones libres de pasiones, que las aguas en calma jamás lo exigieron.

La mar rugiente exige crear crueles prioridades y una brutalmente difícil distribución de recursos. Pero en medio de todo esto, escucho la voz de Dios decirme: “Es para esto que te concedí talento, vamos a pasar juntos esta situación y recordaremos este capítulo, el resto de nuestras vidas”.

Debemos aprender que las condiciones feroces generan las curvas de aprendizaje más pronunciadas, crean una unión más fuerte con nuestros compañeros de trabajo y nos entrega los momentos más profundos de fe.

El enfrentar estas olas gigantes, es parte de aquello que produce algo en nosotros que el mar calmado no producía. Los nuevos escenarios levantan oportunidades, con los cambios deben llegar nuevas costumbres. 

Debemos recordar que son los escenarios lo que ha cambiado, los principios deben seguir siendo los mismos.

No hay crisis que se resista a un trabajo consciente, constante, diferente y que no incluya quejas, pretextos, ansiedad y desgastes al seguir pensando en ese efímero pasado.

Escoge tú; el ser parte de la crisis o ser parte de la solución.

Gracias.

Julio Bermeo F. 

Adaptación de la enseñanza de Bill Hybells (Liderando en la nueva realidad)

 
Analia Bermeo